sábado, 10 de agosto de 2013

Encuentro Regional del Apostolado del Mar (CELAM)



CELAM y Consejo Pontificio
Bogotá, 18 al 21 de octubre de 2006
Mundo Misionero – Migrante

II Encuentro Regional - Apostolado del Mar
Documento final del II Encuentro Regional de Obispos Promotores, Directores Nacionales, Capellanes y Agentes de la Pastoral del Mar-Marinos y Pescadores.

“DUC IN ALTUM” Lc. 5,4

       Convocados por el CELAM de la Sección de Movilidad Humana y del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, nos encontramos en Bogotá, Colombia los representantes del Apostolado del Mar de 14 países y Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe con el objetivo de “reunir a los Agentes de Pastoral del Mar de América Latina y del Caribe para aportar elementos que contribuyan al desarrollo de la V Conferencia General del Episcopado y del vigésimo segundo Congreso Mundial del Apostolado del Mar, que se realizará en Gdynia, Polonia” el próximo año. (24 al 29 de junio de 2007)

      La Pastoral de Mar, tiene su origen, en un lugar y en un tiempo muy concretos: en las orillas del lago de Genezareth en el inicio mismo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, con un grupo de pescadores: una barca y unas redes (Mt.18, 22), un llamado, una respuesta, una misión, unos destinatarios, una realidad muy concreta, una cultura asumida y redimida. Nuestro Señor Jesucristo acompañó a sus discípulos en sus barcas y calmó la tempestad (Mt. 8, 23), caminó sobre el mar (Mt. 14, 25), predicó sobre una barca de pescadores (Lc 5, 3), luego les dijo a los pescadores: “remen mar adentro”; (Lc. 5, 4) los ayudó a pescar (Lc. 5, 6). La Iglesia, fiel a aquel que la envía y a aquellos a quienes es enviada, imitando el ejemplo de Jesús de Nazareth, promueve en los 7 mares que todos los marinos y pescadores, “tengan vida en abundancia” (Jn. 10, 10).

     Particularmente motivador e iluminador para este encuentro ha sido el mensaje de su excelencia Monseñor Agostino Marchetto Arzobispo Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes: “... los encuentros regionales constituyen una parte esencial de nuestra Organización. Se trata de una oportunidad, para todos los capellanes, visitantes de barcos y voluntarios, de elaborar juntos un programa común, dentro del respeto de las legítimas diferencias, y de aprender a trabajar juntos, a ‘aprender’ los unos de los otros como equipo y como red”.

      En la presentación de las diversas realidades de nuestros pescadores artesanales, industriales y marinos mercantes constatamos:

1.   Una realidad humana y pastoral compleja.§ Las y los pescadores de ríos, lagos y aguas interiores no son incluidos en el quehacer de la pastoral de las gentes del mar.

2.  La necesidad de un trabajo en equipo que involucre: instituciones gubernamentales, Iglesias, ONGs y todos aquellos que promueven el bienestar de la gente del mar.

3.     Poco conocimiento del Apostolado del Mar dentro de las estructuras eclesiales.

4.     Incipiente voluntariado.

5.   Desconocimiento e insuficiente legislación para la defensa de los derechos de la gente del mar y una carente promoción de la seguridad social.

6.    Utilización de los pescadores para el narcotráfico, trafico y trata de personas.

7. Imposición de políticas ambientalistas que atentan contra los derechos de antigüedad y necesidades vitales principalmente de los pescadores artesanales.

8.   Reconversión de la actividad pesquera y desplazamiento de las comunidades a causa de los megaproyectos turísticos.

9.      El no reconocimiento a la cultura de los pescadores y pescadoras.

10. El peligro de los buques con banderas y puertos de conveniencia, que propician la violación de los derechos humanos y laborales de los marinos.

11. Fragilización del aparato psíquico de los trabajadores marinos expuestos a una violencia estructural, sistemática y simbólica.



    La Iglesia que se define a sí misma como peregrina, se ve reflejada en las personas de mar; por eso debe dedicar especial atención pastoral a quienes han elegido la movilidad humana como estilo de vida.

    A esta idea de una Iglesia que camina hacia la casa del Padre, va unida la dimensión de la esperanza que debe iluminar todo nuestro actuar como Pueblo de Dios en el servicio pastoral.

     Recordando con gratitud y alegría la Carta Apostólica “Stella Maris” (Estrella del Mar”) del Papa Juan Pablo II (31 de enero de 1997) en la que señala la importancia y necesidad urgente de una atención de los pescadores, marineros y sus familias, para que estos “tengan vida en abundancia” (Juan 10,10), proponemos:



·      Promover y fortalecer la obra del apostolado del mar en Latinoamérica y el Caribe en el contexto de la V Conferencia.

·         Establecer en cada país una estructura nacional del Apostolado del Mar compuesta por un Obispo promotor, un director nacional y capellanes.

·   Garantizar la continuidad del ministerio a favor de la Gente del Mar a través de nombramientos de los responsables a todos niveles.

·         Enfatizar el rol de los laicos como co-responsables de la pastoral del mar.

·   Promover la celebración del “Domingo del Mar”, y reuniones anuales a nivel nacional.

·          Favorecer la capacitación de los agentes de pastoral del mar

·       Promover el bienestar y el respeto a la dignidad del pescador y su familia, a través de las instancias de la Santa Sede y CELAM en colaboración con las Organizaciones de las Naciones Unidas, FAO, OIT, ITF, ICSW, ICMA y otros organismos internacionales vinculados con el bienestar de la gente del mar.

·      Ser solidarios con las organizaciones de pescadores estableciendo comités locales, regionales y nacionales de pesca.

·         Reconocer, definir, difundir y defender los derechos de los pescadores, así como el acceso a los recursos

·        Participación activa del Apostolado del Mar de América Latina en el XXII Congreso Mundial en Polonia el próximo año.



    Concluyendo este encuentro invocamos la protección de la Virgen Maria, “Stella Maris”, y reafirmamos nuestro compromiso como “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros marinos y pescadores con sus familias en Él tengan vida”.

    Buen viento y buena mar














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