martes, 8 de octubre de 2013

Recuerdo y homenaje a D. Antonio Nores Castro




ANTONIO NORES CASTRO Y EL BUQUE HOSPITAL “ESPERANZA DEL MAR”.
                                                                                                                     Capitán Jose Pino

     Cuando vivimos unos momentos tan delicados, críticos por culpa de una crisis que amenaza con llevarse por delante la ley de valores establecidos, y donde los principales dañados, a parte de la población en general, son un colectivo con más mala prensa de la necesaria, es necesario recordar y volver la mirada al pasado para ver que los funcionarios no siempre fueron los trabajadores mimados de la Administración, ni siquiera los protegidos, hubo un tiempo donde esta gente no solamente eran currantes de a pie, sino que de su inventiva particular y de su trabajo en general surgían ideas que eran merecedoras de todos los elogios posibles.

     En 1956 D. Antonio Nores Castro, funcionario del Instituto Social de la Marina y Jefe de Administración del Ministerio de Trabajo (llegaría a ser el primer Director Provincial del ISM en Coruña), aprovechando su período vacacional, solicita al entonces Presidente del ISM, Almirante D. Jesús Fontán Lobé, un permiso extraordinario de dos meses, para el estudio de un proyecto que le ronda la cabeza, la incorporación a la flota de Terranova de un buque auxiliar que haría las funciones de hospital y apoyo, a similitud de las flotas extranjeras y máxime teniendo en cuenta que pasan de cuatro mil los tripulantes españoles que surcan las aguas del Atlántico Norte. Para su estudio partirá de las condiciones actuales sanitarias de los marineros españoles embarcados y de su falta de atención religiosa (compréndase el momento político y social que nos incumbe).

    Aprobada su solicitud, D. Antonio Nores contacta con la compañía coruñesa COPENAVE (Coruñesa de Pesca y Navegación) que en ese momento posee tres parejas operativas en la zona de Terranova, el “Parrote”-“Palloza”, “Vispón”-“Muela” y “Riazor”-“Bastiagueiro” y un mercante encargado del traslado de la pesca de su flota, el “San Antón”, que recala en Saint Pierre para el transbordo de bacalao para España y mercancía para sus barcos, y que será el encargado de transportar a D. Antonio a las frías aguas nórdicas y su posterior embarque en los pesqueros. A bordo de las parejas será capaz de elaborar un pormenorizado estudio de tres aspectos fundamentales: las zonas de pesca, detallará los calderos y su ocupación por parte de la flota estacionalmente dependiendo de la época del año. La flota pesquera, estudio al detalle de todos los barcos que en 1956 se encuentran trabajando en Terranova, elaborando un censo por bous y parejas, según su procedencia de Galicia o el País Vasco mayoritariamente, con todo lujo de detalles de las características y número de tripulantes de cada uno. Y finalmente las campañas y capturas de la flota, estudio de la duración y el valor de las mismas, incluyendo un estudio de viabilidad económica de los barcos en función de sus capturas.



    Todo éste preámbulo irá encaminado al razonamiento para la consecución de un buque hospital que se ocupe de nuestra flota. Para el buen fin de ésta empresa basará su estudio en cinco diferentes aspectos:

Aspecto sanitario: Un barco en la zona, en las proximidades de la flota, teniendo en cuenta que en esa época las condiciones de trabajos son penosas, aportaría progreso al paciente y sobre todo el ahorro en el tiempo de exploración, motivo definitivo muchas veces para la salvación de personas, su actuación inmediata sobre el paciente.

Aspecto religioso: La asistencia espiritual sobre cuatro mil almas en una época en que se consideraba al hombre completamente aislado durante mareas largas era de una importancia vital a ojos de la tranquilidad del individuo y la buena marcha de la empresa económica.

Aspecto meteorológico: La incorporación de la necesaria tecnología a bordo del buque hospital, sería capaz de informar de la predicción de ciclones y hielos a los buques en caladero y a los que inician ruta hacia puerto base o hacia el inicio de marea camino de Terranova, hecho éste fundamental para ahorro de tiempo y seguridad.

Aspecto oceanográfico: Los datos suministrados por la flota pesquera operando al mismo tiempo y centralizada en una base de datos conjunta es fundamental para el estudio sobre la concentración y evolución de los stocks en los caladeros que se ocupan.

Aspecto apoyo técnico: La presencia de técnicos in situ que solucionen problemas mecánicos, eléctricos o paradas por haber cogido en la hélice cabos o redes, evitarían suspender faenas de pesca y las pérdidas de capturas que pudieran ocasionar.

     Tras todo éste estudio teórico y técnico, D. Antonio Nores plantea un posicionamiento basado en una previsión económica digna de un buen economista y donde realza su estudio afianzándose en una posición que no deja lugar a dudas, la viabilidad financiera del proyecto. Para este aspecto se basa en el coste del buque hospital que Portugal tiene en la zona, el “Gil Eanes”, que además tenemos alquilado para ocuparse de nuestra flota secundariamente y que nos cuesta cinco millones de pesetas de la época al año (los franceses tienen la fragata “L´Aventure” y los holandeses el “De Hoop”). La pérdida de nuestra flota de pesca debido a accidentes y averías, D. Antonio la calcula en veinte millones de pesetas al año sobre un cálculo de diez mareas año.

   A partir de aquí nuestro protagonista elabora un plan de gastos sobre el coste del barco hospital de cincuenta millones de pesetas, con una amortización de veinte años y con un gasto de explotación sobre personal y consumos de siete millones y medio de pesetas/año, y a pagar con la compensación de las aportaciones obligatorias de los armadores al Seguro de Enfermedad y Accidentes del Mar y el Trabajo. Nuestro funcionario elabora además un estudio para el caso de que ésta financiación falle por parte del Estado y sean capaces los armadores de hacerse cargo del proyecto y coste del barco hospital, en forma de mutualidad o cooperativa por parte de las empresas dedicadas al bacalao durante el año en curso.

     Anticipándose a su tiempo, D. Antonio Nores es capaz de elaborar un compendio de condiciones higiénicas y alimenticias, mantenimiento e implantación de botiquines, y sobre todo obligatoriedad de reconocimientos médicos, que curiosamente con el paso de los tiempos se convertirían en aspectos obligatorios en la vida pesquera.

    En 1962 todo este pormenorizado y detallado estudio se presentará en el VIII Congreso Económico Sindical celebrado en La Coruña y donde se contemplaba la construcción de un buque hospital de apoyo a nuestra flota bacaladera del norte. Pero curiosamente no sería hasta 1977 bajo la presidencia del ISM de D. José Luis Taboada y siendo Presidente del Sindicato Nacional de Pesca D. Agustín Bárcenas y Reus que se presenta en Cortes y se aprueba éste estudio que además hacen suyo, sin tener nuestro protagonista ni el reconocimiento ni la importancia soberana sobre un proyecto que para los pescadores ha sido fundamental, y que a D. Antonio Nores le costó tiempo y dinero, y que estaba amparado únicamente en su amor a la mar.

     En 1977 el Instituto Social de la Marina compra en el astillero Palma S.A. de Palma de Mallorca un portacontenedores de nombre “Andalucia”, el cuarto de una serie formado por el “Suecia”, “Dinamarca” Y “Noruega” para la Empresa Naviera Sevilla, que convertirá y acondicionará en buque hospital al que renombrarán “Esperanza del Mar” de 81 metros de eslora y 14 de manga, con 2.122 Toneladas de Registro Bruto, señal de llamada EHOA e IMO 7524225. Quedará operativo en 1982, y quiso el destino que coincidiese su estreno con el cierre y entrada en vigor internacionalmente de la aplicación de las 200 millas, con lo cual desaparecía nuestra flota de Terranova y el barco hospital no pudo ir para las aguas proyectado inicialmente, hubo que destinarlo al caladero canario-sahariano donde toda la flota reconvertida del norte se concentraba para ocupar la pesquería de marisco y pulpo. Tras una vida operando en la misma zona, el “Esperanza del Mar” es dado de baja en 2002, entrando en servicio ese año un moderno buque-hospital del mismo nombre y construido en Naval Gijón, complementado por un segundo barco hospital en 2006 del mismo astillero y nombrado “Juan de la Cosa”.

     Mi agradecimiento a D. Antonio Nores y a su dedicación desde su funcionariado a las gentes del mar, demostrando que los cargos los engrandecen las personas. Agradecer igualmente a su hijo Antonio Nores la deferencia de hacerme llegar tan valioso estudio y un acopio de un pequeño álbum de fotos de la flota y la pesquería en Terranova en 1956, una verdadera joya..

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