sábado, 27 de julio de 2013

M/N Muezzinoglu, buque turco abandonado en Tenerife



La ley para servir al hombre, no al revés
       Los hechos y circunstancias  que han rodeado la situación de la tripulación del Muezzinoglu, nos descubre la fragilidad actual del bienestar del marino y explican el motivo de las últimas campañas  de la  Organización Marítima Internacional  ( OMI.) a favor de la gente de la mar (2010 Año del marino ) Destacamos entre otras,  en este caso, el hecho de no recibir  sus salarios en varios meses; sin poder bajar del barco en mucho tiempo; con el desasosiego , intranquilidad y frustración de una espera de atraque  en un puerto durante 19 días no consumada; con  la desaparición  en la práctica del armador; sin medios para comunicar con la familia que sufre igualmente  las consecuencias de todo ello; experimentando la precariedad   de alimentos  y de agua; llegando incluso  a quedar sin combustible, expuestos a la deriva y  necesitando en consecuencia ser remolcados.
      Extranjeros, desconocedores del lugar y del idioma, sin un servicio administrativo que les gestione sus necesidades y les represente Estas otras circunstancias sumadas a las anteriores evidencian la condición de victimas que  reclama la solidaridad de todos, especialmente de las autoridades.
     
  Se hace muy difícil entender  que ante los hechos descritos, se haya podido  aplicar el rigor de la ley, que justificada quizá para otras situaciones,  no responde  ni escucha  una realidad humana distinta,  necesitada de atención y del servicio de una sociedad  que tiene que estar abierta, admirada y reconocida  a los  trabajadores de la mar, a quienes debemos  el bienestar de cuantos vivimos en tierra, desde la más alta autoridad  hasta el ciudadano más sencillo. En este sentido conviene recordar el informe de OMI que  refiere que más del 90% del comercio internacional se mueve por el mar…con todos los riesgos que contiene esta actividad.
      Durante dos semanas  han conocido, sin  cometer  otro delito que el haber sido abandonados, algo muy parecido a un arresto domiciliario, cuando tenían que haber experimentado  la mejor atención  y ayuda humanitaria  que exigía las circunstancias.
     Lo marinos del Muezzinoglu, víctimas  de unos hechos que les situaron próximos a la deriva, han sido salvados  de la mar para después ser arrestados en tierra, no permitíéndoseles salir de a bordo ( ¿donde  el derecho de los marinos en puerto?.¿Y los deberes y derechos del Capitán? ) lo que  se traduce en una tremenda contradicción que no lo soporta la lógica humana,  en una sociedad  avanzada, con  medios modernos   para este menester y entrenada en el seguimiento de millones de personas que nos visitan. ¿Sucede lo mismo con los que vienen en embarcaciones deportivas o  recreativas necesitados de ser salvados?
     Mañana, nuestros hijos  que han escogido la mar  como profesíón, podrán sufrir, siguiendo el mismo criterio legal, igual tratamiento en cualquier otro puerto del mundo ¿Cómo lo veríamos?
      La ley tiene una letra  y un espíritu  que la ha generado. Muchas veces  nos quedamos con la primera  y pocas escuchamos  su esencia,  que es la que ,en su aplicación, ha de enmarcar las  distintas circunstancias,  la que ha de guiarnos  en las dudas muy propias de la condición humana y en  el cambio permanente  de la realidad cotidiana. Suena muy fuerte,  en este caso, aquella afirmación de Jesús de Nazaret( en otro marco de la convivencia ) de que el hombre no se ha hecho para la ley sino al revés.
      No quiero acabar sin reconocer  la actitud de quienes cumplían con  el deber de la custodia del barco  que sufrían como nadie, al  tener que atender  lo dispuesto por la ley, mientras el corazón  estaba con el sabor amargo de los trabajadores del mar que no podían  siquiera pisar el muelle
     La esperanza que abrigábamos de una rápida repatriación, al no ser este un buque de bandera de conveniencia, se ha visto confirmada con la salida  el próximo domingo de siete tripulantes, gracias a la gestión de la Embajada  de Turquía en España y de la Cónsul  honoraria  en Tenerife Dª Nihal Yigi, quien en todo momento ha estado cerca de sus compatriotas
Juan Esteban Pérez Rodríguez
Stella Maris de Tenerife

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