miércoles, 24 de julio de 2013

Visitando barcos



EXPERIENCIAS  II 
Visita de barcos
Edfym Junior

       Son las ocho de la tarde y ya es noche cerrada. Acabo de acercar a Alex y a Dimitris, marinos rusos del Wilson, al Stella Maris; allí les he dejado atendidos por Antonio Pintor que hoy está en la acogida.
       He vuelto al  dique del Este que dista  4,5 Kms del Stella Maris. Aparco al costado de un barco granelero  que está atracado al final del  muelle exterior de la Dársena  del Este. No hay movimiento en el muelle ni  a bordo. El barco está descargado pues casi asoma  la hélice  fuera del agua.. Por  la letra utilizada en el nombre  del buque que leemos  en la popa, parece cirílico ruso; después supe que era griego. El nombre no sabría transcribirlo, tampoco el del estado de  la bandera, que a esta hora no está arbolada. Mas tarde  al marchar lo ví en la proa por el costado de babor escrito en el abecedario latino. Edfym Junior
       Recojo la información  para barcos extranjeros y subo a bordo. ¡Stella Maris ! Voceo mientras  subo la escala real..Hay silencio  roto solo por el ruido de los motores de los generadores eléctricos ¡Stella  Maris ¡ Vuelvo anunciar . Aparece  el marinero de guardia. Esperaba ver a un ruso  y me encuentro alguien mas parecido a un hindú, indonesio o de Sri Lanca. Pregunto su nombre  después de presentarme. Se llama Ernesto y es filipino Entablamos conversación  sobre temas propios del momento
        La mayor parte de la tripulación  es de esta nacionalidad, doce en total; el resto hasta dieciocho son griegos. Tienen una inspección. Después de interesarnos por detalles del viaje  le ofrezco la información que llevo. Le insisto en  el boletín   Farola  del Año del Marino que le ruego entregue en mano al Capitán y al Jefe de Máquinas .Describirle el contenido  de la portada es una enorme satisfacción  pues  recoge el manifiesto de reconocimiento y agradecimiento por el trabajo de los marinos  firmadas por  las autoridades e instituciones marítimas de la Isla,  y donde también expresan su solidaridad por las justas reivindicaciones que exige su actual situación  socio laboral.
        Como puedes imaginar, me esfuerzo en hacerme entender  con  mi escuálido inglés. Surge el afecto, un sentimiento de cercanía.¡ Entrega la Farola al Capitán  y  al Jefe de Maquinas!, le recuerdo  al despedirme. Cuando inicio la bajada de la escala real, escucho en perfecto castellano ¡Vaya con Dios! Aunque fuera lo poco que supiera decir en nuestro idioma,  aún los filipinos  saben  referir el contenido del adios. Buenas noches

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