martes, 20 de octubre de 2015

Las prácticas de la carrera marítima en el encuentro de Barcelona



LAS PRÁCTICAS DE LOS ALUMNOS DE NÁUTICA ABREN UN INTERESANTE DIÁLOGO INTERSECTORIAL
    Se ha celebrado en el Aula Magna de la Facultad de Náutica de Barcelona una interesante jornada y mesa redonda con el trasfondo de las prácticas profesionales de los alumnos de náutica. Organizado por la propia facultad, conjuntamente con la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante y Estudios Marítimos Naucher, matriz de esta publicación, el evento ha tenido una gran acogida entre el numeroso alumnado presente en el aula y profesionales de empresas privadas de toda tipología relacionadas con el amplio segmento marítimo.
 Tras la bienvenida por parte del decano de la FNB, Santiago Ordás, ha tomado la palabra, como máximo representante de la Administración marítima española, el director general de la Marina Mercante, Rafael Rodríguez Valero, al que acompañaban entre otros, los capitanes marítimos de Barcelona y Palamós. Como profesor universitario, Rodríguez Valero ha disertado en su intervención sobre la historia de las prácticas en la mar, que vienen desde épocas inmemoriales, remontándose a los marinos que se enrolaban para su aprendizaje en los buques que realizaban el trayecto a América.
Rodríguez Valero aboga por los buques escuela y los simuladores
Si bien, como ha recordado el director general, la revolución industrial modificó los hábitos de prácticas con la entrada de nuevas tecnologías y –sobre todo- el vapor, la acción del hombre sobre los buques dejó de ser tan determinante como antaño con los veleros, pero igual o más importante a través de la ciencia y la tecnología.
Llegados a una época más actual, el máximo responsable de la Marina Mercante española ha reconocido la dificultad que entraña que cada país presente una normativa variable en cuanto a los estándares de formación mientras que, sin embargo, la industria marítima sea tan internacional: “Si existieran unos estándares globales mucha de las polémicas que generan las prácticas estarían solucionadas”. En este sentido, “La OMI dicta unas exigencias mínimas a sus Estados miembro. No obstante, son diferentes las prácticas en Asia que en Europa… y en el Reino Unido que en España”, por poner dos ejemplos. Sobre este aspecto “ya se ha trasladado a la OMI la necesidad de crear una normativa ISO para paliar este problema” pero, por el momento se ha hecho poco o ningún caso.
Desde la DGMM se es consciente que “actualmente se observa una falta de relevo entre los profesionales de la mar a escala europea, debido, entre otras causas, a las dificultades a la hora de realizar las prácticas de los estudiantes en su período universitario”.
Consciente de las dificultades presupuestarias que existen en el momento actual, ha propuesto, de entrada, dos soluciones: contar con un buque-escuela donde embarcar a alumnos en prácticas de las siete escuelas náuticas que existen en el Estado y la convalidación de las prácticas que se realizan en los simuladores.
También ha señalado la necesidad de abrir más frentes de diálogo con los implicados, fundamentalmente las empresas navieras y la esfera universitaria. Pero un diálogo sincero que implique que la formación práctica dote de buenos profesionales a los buques abanderados o no en España.
La dificultad de gestionar las prácticas ocupa también a Bruselas
Ex comisionado de la Unión Europea para las Autopistas del Mar y gran conocedor del sistema marítimo internacional y de la formación del sector a escala comunitaria, el profesor Luis Valente de Oliveira ha señalado en su intervención que “se deben dar los pasos necesarios para que los jóvenes se acerquen a la profesión de marino dentro de la complejidad que existe”.
Valente de Oliveira ha indicado la enorme dificultad que entraña el trabajar con tripulaciones multinacionales: la religión, la costumbre, las comidas o el idioma y, sobre todo, las diferentes legislaciones existentes en cada país son elementos que desvelan lo complicado que es manejar un buque por parte del capitán, jefe de máquina u oficiales.
Ha hablado también del reto de los nuevos combustibles como el gas natural y la importancia de la formación en seguridad y salvamento: “hay mucha regulación al respecto –ha señalado- pero nada puede sustituir a las prácticas a bordo de los buques porque los accidentes marítimos son frecuentes y se dan fundamentalmente por dos causas: la falta de cumplimiento de las normativas o las circunstancias meteorológicas y ambientales. Es por esta segunda cuando se producen los accidentes más complicados”. Sí reconoce Valente de Oliveira que “la competencia internacional de los jóvenes marinos europeos es muy dura”.
A falta de marinos españoles, prácticos extranjeros
En su turno de palabra, Joan Roig, presidente del Colegio Oficinal Nacional de Prácticos ha explicado las grandes diferencias que existen entre España y los principales países del entorno: si en España existen 237 prácticos que cubren las maniobras portuarias de entrada de buques y embarcaciones, en Portugal –con menos kilómetros de costa- hay 90 –cifra porcentualmente superior-, en Italia unos 300, en Francia alrededor de 500 y unos 2.000 en Alemania. Esta cifra adquiere consideración cuando "el 80% de los accidentes ocurren dentro de las 12 millas de las aguas territoriales y el 50% de estos, en las aproximaciones a puerto".
Roig ha señalado la formación continua de los prácticos españoles y la escasa rotación entre sus miembros a causa del número de prácticos que –por Ley- existen en el país.
En el plan estratégico del Colegio se da cuenta de "la dificultad del acceso a la profesión de los marinos españoles por los inconvenientes que estos tienen desde el comienzo para desarrollarse". Así, "difícilmente habrá prácticos españoles si no hay marinos". En este sentido "la ausencia de marinos españoles es un hecho cada vez más relevante, como demuestra la incorporación a nuestro servicio de marinos de otras nacionalidades", como polacos, iraquíes o italianos, ha asegurado.
Para Joan Roig, “a modo de sugerencia y para debate en esta Jornada, proponemos solicitar al Gobierno que, en atención a las ventajas de índole económica, fiscal y laboral, que encuentran las navieras en el Registro Especial de Canarias, se acuerde o se establezca como condición para su inscripción en dicho registro, la obligación de las navieras de enrolar a los alumnos de náutica para que en un futuro éstos puedan desarrollarse profesionalmente tanto en el seno de la industria y la comunidad marítimo-portuaria como en las navieras, en la administración y en el practicaje”.
El presidente del Colegio Oficial también ha señalado la dificultad económica de mantener a un buque-escuela –un punto refrendado también por el decano de la FNB- y en acometer reformas para canalizar las prácticas a través de acuerdos entre empresas y centros universitarios, sector privado y Administración pública. Ha ofrecido, en este sentido, la posibilidad de compatibilizar las prácticas de un alumno de náutica en las embarcaciones de practicaje "a través de las Escuelas de Náutica y obviamente con la aprobación de la Administración marítima", ha indicado.
El ejemplo y la propuesta de Trasmediterránea
A nadie se le escapa el papel que ha jugado y juega la compañía Trasmediterránea en las prácticas del alumnado de las escuelas náuticas. Rafel Montes, director de relaciones institucionales de la naviera, ha intervenido en la jornada y ha hablado de la formación que ofrece la empresa: “Trasmediterránea –ha señalado- sí ha cumplido con su cometido con las escuelas de náutica. Cada año unos 60 alumnos se forman a bordo de nuestros buques, sin ayudas de la Administración, lo que supone un coste de aproximadamente 121.000 euros anuales para la empresa, parte de la responsabilidad social que ejercemos”.
Sin embargo, “las prácticas acabarán por ser un problema si no se ofrecen soluciones, y estas tienen que venir de la mano de las navieras y también de Anave, la Asociación de Navieros Españoles que este año pasado ha recibido sólo 80.000 euros destinados a formación”. Por ello ha mencionado la necesidad de relanzar el sistema de subvenciones a las compañías o bien de incentivarlas –fiscalmente-.
En el debate posterior Montes también ha señalado la posibilidad de establecer convenios entre empresas y universidades para el fomento de las prácticas de los alumnos mediante la constitución de fundaciones o cátedras que, sin ánimo de lucro, gestionen la incorporación de los estudiantes al mercado laboral y la subvención de los períodos de prácticas para que este coste no sea únicamente imputable a las empresas y con un papel relevante, por ejemplo, para el Clúster Marítimo Español en este aspecto.
Raquel Quiroga y las dificultades a la hora de embarcar en prácticas
Una intervención muy aplaudida ha sido la de la ex alumna de la FNB e inspectora y auditora de la sociedad de clasificación DNV-GL, quien ha ofrecido la visión desde la esfera empresarial no relacionada con las navieras y el punto de vista como estudiante universitaria: "La formación práctica de los alumnos de náutica es el hecho diferencial de los estudios de Náutica, es la asignatura imprescindible, es la asignatura más importante de la carrera, es la asignatura que sintetiza y engloba todo lo aprendido durante los años de estudios teóricos y además es la que te enseña a convivir y a ejercer la profesión", ha señalado.
Quiroga cree esencial el que facultades y navieras faciliten las prácticas a sus alumnos ya que "todos los que estamos relacionados con el sector marítimo nos vemos afectados por la no realización de las prácticas de los alumnos de náutica, ya que ello conlleva el no poder conseguir el título universitario y posteriormente el título profesional".
También ha esgrimido motivos económicos para la no realización de las prácticas. Que un alumno deba pagar entre 1.200 y 1.300 euros (sin ayudas a la formación) para realizar una asignatura de prácticas que es esencial para que te den el título y encima tenga que buscar dónde hacerlas sin apenas posibilidades resta oportunidades de que salgan marinos competentes en España.
A los problemas referidos también se les debe sumar la complicada burocracia a la hora de tramitar permisos de embarque en grandes capitanías, la disponibilidad de camarotes para los estudiantes a bordo de los buques (sobre todo si son tripulaciones mixtas), las vacunaciones según a qué destino se viaje o la cobertura de los seguros a los estudiantes. A esto se le debe añadir la cada vez menor flota abanderada en España.
Como propuesta, la profesional de DNV-GL ha indicado que “debe ser la Administración la que dé mayores bonificaciones para que los alumnos puedan embarcar ya que los alumnos están en muy alta consideración por parte de las empresas”. Reclama también la facilitación de las trabas burocráticas y que “debería ser una obligación llevar a alumnos en prácticas tanto para las navieras españolas como para las que atracan en puertos españoles con regularidad aunque enarbolen otros pabellones”. Un punto complicado, por ejemplo, con las navieras italianas que obligan por normativa a llevar a alumnos en prácticas de esa nacionalidad –y no extranjeros- a bordo.
Más alumnos que plazas disponibles, según Santiago Ordás
En su intervención de cierre de la Jornada, el decano de la facultad ha explicado que “hay más alumnos que capacidad de embarque de prácticas disponible” y a esto se le suman dificultades como “la aplicación del Maritime Labour Convention que ha supuesto que todos los tripulantes hayan de tener su propio camarote, lo que ha provocado que en algunos barcos el camarote dispuesto para los alumnos, se haya destinado a un tripulante y no haya sitio para alojar alumnos”.
Para Ordás "es evidente que no se puede contemplar únicamente la opción de buques controlados por navieros españoles para la realización de las prácticas, y que hay que mirar hacia buques y compañías extranjeras. Esto supone, sin duda una dificultad añadida, puesto que existen compañías navieras y agencias de embarque que tienen acuerdos en exclusiva con determinadas escuelas de países donde la mano de obra es más barata. Pero hay que abrir este camino desde nuestras escuelas, que además de su función docente e investigadora, van a tener que realizar el trabajo de 'agencias de embarque' sin contar con los recursos necesarios para ello".
El decano de la FNB ha ofrecido cuatro soluciones a priori, ante la dificultad económica que entraña el disponer de un buque escuela (con los escasos recursos de que disponen los centros universitarios a diferencia de lo que ocurre en otros países): la realización de prácticas a bordo combinadas con las simulaciones, una apuesta clara de la Administración por el sector marítimo, que se realicen acuerdos reales y efectivos con Anave y con las empresas extranjeras y, como también han reclamado otros ponentes, la obligación de que las navieras (independientemente del pabellón enarbolado por el buque) que obtengan ayudas de las Administraciones, y puedan embarcar a alumnos en prácticas.
El objetivo no es otro que “las navieras no vean a los alumnos en prácticas como un lastre económico para sus cuentas de resultados, sino como una inversión de futuro”, ha culminado.
Las conclusiones de la jornada serán llevadas a estudio
La jornada, dividida en dos paneles ha generado diversas intervenciones de los asistentes, muchos alumnos entre ellos que son el futuro de la organización marítima española. Las propuestas empleadas serán trasladadas y puestas a consideración de la Administración marítima española para, en el corto-medio plazo, poder mejorar estos aspectos.
Y es que, como escribía el director de NAUCHERglobal y capitán de la Marina Mercante, Juan Zamora, "un marino no se hace en las aulas. Un marino se hace en la máquina de un buque y en el puente, en el taller de a bordo y en la cubierta. Las prácticas son imprescindibles para la formación de un profesional de la marina civil".
El acto ha finalizado con el agradecimiento de los organizadores a los asistentes a la Jornada y al papel que han jugado en el diálogo abierto tras las diferentes intervenciones, así como a los colaboradores: Autoridad Portuaria de Barcelona, Trasmediterranea, DNV-GL, el Colegio Oficial Nacional de Prácticos de Puerto y la compañía UTE Remolcadores de Barcelona – SAR NAUCHERglobal, Daniel Molero 14/10/2015






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