martes, 7 de octubre de 2014

TESTIMONIO



EXPERIENCIA DEL ROSARIO
   

La experiencia  que de modo sucinto  reseño a continuación  tiene que ver con las propuestas /sugerencias  que recogeré en otra entrada. Mi madre muere en 1992
TESTIMONIO
        Mi madre había sido operada en Madrid en una intervención que duró varias horas. Recuperada  de la anestesia y una vez desentubada, se advirtió deficiencias  en el proceso respiratorio, reconociendo sin función el diafragma derecho, debido a la  inactividad del nervio frénico  por posible acción quirúrgico o por congelación, dado el largo tiempo de la operación. En consecuencia tendría  que estar en adelante realizando  ejercicios respiratorios más intensos  con el fin  de evacuar el CO2 que producía  la actividad respiratoria.. Vivió algunas crisis de este tipo, pero se recuperaba y nos hacia alimentar la esperanza de mejoría, al entender que el tiempo favorecería una posible recuperación, si la hipótesis de  inactividad del nervio frénico fuera motivada por congelación.
      Un día esto no fue posible y tuvimos que ir al hospital. No había ninguna colaboración por parte de ella dado que  el porcentaje de CO2 en sangre era muy alto. Había temor de conectarla a la máquina, si no se lograba que colaborara en los ejercicios,  pues eso,  aunque la mantuviera, no la recuperaría. Sin embargo, para nuestro entender, lo importante era ganar tiempo. Decidí ser yo quien se quedara con ella en el hospital. Pepe, mi hermano,  decidió también acompañarnos.

       En un momento determinado le pregunté si quería rezar  el Angelus (algo corto ) a lo que asintió con la cabeza. Al recitar la oración advertimos que abría los labios muy levemente lo que nos invitó a decirle, al terminar, si quería rezar el rosario, a lo que de igual modo asintió (ello permitiría una respiración mas dinámica y profunda lo que le podría ayudar a exhalar  el CO2.)

      Tenía la Biblia a mano, y le propuse a mi madre  escuchar la palabra que se nos ofreciera. Esto nos permitía  sacarla de sí misma. Abrimos  el evangelio y le pedimos que leyera cualquier  texto. No podía leer  con ninguna de nuestras gafas que le ofrecimos a este efecto, por lo que le dijimos que nos señalara donde quería que leyéramos:  la palabra que se nos ofrecía  nos invitaba a pedir en todo momento(Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá…) y el comentario (Biblia latinoamericana) que acompañaba al texto que ella señalaba, recomendaba la intercesión de los santos, pero que la intercesión de María, añadía, tenía un valor especial.

       Asombrados, admirados por el regalo de aquella Presencia, en las circunstancias todas descritas, seguimos recitando el rosario con más unción /devoción que nunca. Recitar el ave María la obligaba a abrir los labios y de este modo expulsar el CO2, lo que mejoraba su estado: no fue necesario conectarla a la máquina y pudo superar aquella crisis. 
 
        El Señor no es ajeno a nada de cuanto nos ocurre y el mensaje nos recomendaba la oración, la intercesión de María, y el rosario como medio eficaz de oración. Me dije que lo rezaría todos los días. Alguna vez he dejado de hacerlo, pero hoy lo hago cada día, ayudándome, especialmente, en  la dimensión de intercesión.

         Me ha parecido intuir  la intención de Sto. Domingo de Guzmán (gran  predicador de la Palabra de Dios),  que fue la  de ayudar al pueblo a escuchar /contemplar la Palabra,  que en un porcentaje muy elevado no sabía leer ; podía ser esta su intención primera al introducir este método de oración. Por este motivo en más de una ocasión, me gustaba recitar el rosario escuchando un texto cualquiera que se nos ofreciera en la oración. No descarto otros razones  entre las que habría de recordar  el valor de la repetición (constancia. Hesicasmo, Mantra. Presencia ), y el valor de  la dimensión comunitaria dela oración



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