miércoles, 7 de mayo de 2014

SITUACION PESCA DE ALTURA



LOS PESCADORES DE ALTURA SUFREN DURÍSIMAS CONDICIONES DE VIDA Y TRABAJO A BORDO
Bien conocidas son las duras condiciones del trabajo en el sector marítimo pesquero, tanto artesanal como de altura. Menos conocidos son los abusos brutales a que son sometidos muchos tripulantes de buques pesqueros. El periódico indonesio “The Jakarta Post” publicó el pasado 27 un amplio reportaje que su autor, Kornelius Purba, tituló “La esclavitud actual en los barcos de pesca”.
     Singapur tiene uno de los aeropuertos más transitados del mundo, al que llegan y del que salen miles de marinos cada día. Muchos de ellos son jóvenes indonesios que se ganan la vida en el mar, algunos con títulos y certificados en el bolsillo; otros, la mayoría, sin documento alguno que puedan exhibir para probar su profesionalidad.
      Christian Schmidt, capellán de puerto de la International Lutheran Seafarers’ Mission (ILSM), conoce de primera mano a muchos marinos abandonados por sus empleadores, despedidos sin indemnización y en muchos casos sin haber cobrado sus salarios de meses e incluso de años. El barco se ha marchado y el armador ha desaparecido, dejándoles sin pasaporte, de modo que no pueden entrar en la ciudad Estado de Singapur ni pueden volver a sus hogares.
     “Con frecuencia encontramos a bordo de los barcos de pesca condiciones de vida y   trabajo verdaderamente espeluznantes”, afirmó el reverendo Schmidt al “The Jakarta Post”, en una entrevista sostenida en la iglesia luterana de Bedok. “Los pescadores son los más desafortunados de los trabajadores del mar, mucho más que los tripulantes de buques mercantes”, añadió mientras exhibía el reglamento interno de una compañía pesquera de Taiwan que establecía diversas multas a pagar por los tripulantes, multas que superaban en muchos casos el salario mensual estipulado para un marinero. Por ejemplo, el tripulante que se durmiera estando de guardia tendría que pagar a la empresa una multa de 100 dólares USA. “Es la moderna esclavitud, algo ignominioso”, concluye el reverendo Schmidt.
       La ILSM, con el reverendo Schmidt y sus colaboradores al frente, ofrece comida y asistencia sanitaria gratuita a los marinos abandonados en puerto. En estos días se ocupan de la tripulación de un barco pesquero, vendido por su armador mientras el capitán volaba fuera de Singapur, abandonados sin dinero, con salarios pendientes de cobrar de muchos meses y sin documentación. 
       Un documento oficial publicado por la ILSM afirma que los pescadores pasan con frecuencia muchos meses en la mar, incluso años. “Sucede con frecuencia que el pesquero permanece en la mar durante dos años. El combustible, pertrechos y provisiones le son suministrados por otros barcos. El pesquero no necesita ir a puerto para vender sus capturas, pues los compradores van a recogerlas donde el barco se encuentre faenando”. NAUCHERglobal. Félix Martín de Loeches 03/05/2014

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